domingo, 10 de abril de 2011

quinto diamante: Manhattan


Mis frases favoritas del guión de Manhattan, de Woody Allen, 1979:

Así empieza:

“Exterior. Manhattan. Día. La silueta de varios edificios que se recortan en el horizonte. Un aparcamiento con el letrero PARKING. La enseña de neón de un hotel se enciende y se apaga. Reza MANHATTAN.

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-Si no te tragas el humo.

-Claro que no me lo trago. Produce cáncer. Pero estoy tan impresionantemente guapo con un cigarrillo…

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-Mira, yo, yo soy chapado a la antigua. No creo en las relaciones extramatrimoniales. Yo creo que la gente debe aparearse para toda la vida como los palomos, o los católicos.

-Quizá lo que nos va es tener varias relaciones de duración variable, ¿sabes? Quiero decir que lo otro ya está pasado de moda.

-Oye, no me cuentes lo que está pasado de moda, ¿vale? Tienes diecisiete años. Tú te has criado con las drogas, la televisión y la píldora. Yo… yo… yo con la segunda guerra mundial. Estuve en las trincheras.

-Tú tenías ocho años cuando la segunda guerra mundial.

-Es verdad. Jamás estuve en las trincheras. Me pillaron justo en medio. Una posición muy dura.

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-Muy bien, era un genio, y Helen es un genio, y Dennis es un genio. Conoces a un montón de genios, ¿sabes? Deberías relacionarte con gente estúpida de vez en cuando. Podrías aprender algo.

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-¿De qué… qué raza es tu perro?

-De la peor.

-¿De veras?

-Es un dachshund.

-Oh, ¿de veras?

-Para mí, es un sustitutivo del pene, ¿sabes?

-Ah, en tu caso creo que te iría mejor un danés.

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-Bueno, ya sabías mi historia cuando te casaste conmigo.

-Sí, claro, mi analista me previno, pero eras tan hermosa que… que cambié de analista.

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-Eh… ¿Cuántas veces por noche…? ¿Cuántas veces puedes hacer el amor en una noche? ¿Qué es eso…?

-Un montón.

-Sí, ya lo he observado. Un montón. Eso es… bueno, un montón es mi numero favorito.

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Exterior. Manhattan. Noche. Edificios y un puente iluminado.”

Y así acaba.

domingo, 20 de febrero de 2011

miércoles, 19 de enero de 2011

Quinto diamante: Gatos, gatillos y gatillazos. Bragas, braguetas y braguetazos

Cada vez se encienden antes las luces de la calle.

Cada vez se ven menos gatos en las ventanas.

Cada vez pospone más recoger su habitación.

Se permite el lujo de ser un guarro si no sale de casa. Y ya solo se alimenta de esa cosa blanca que le sale al café cuando lleva dos días hecho.

Hace mucho que la música dejó de consolarle. Y no ha vuelto a conseguir escribir algo que no suene patético. Ordinario. Cutre (que cutre es la palabra cutre).

No entiende casi nada. Sobre todo por qué nadie le entiende a él. ¿Cómo puede ser tan raro siendo un típico donnadie?

Y jamás consiguió decir lo que sentía. Sus mejores palabras, las más amables, eran siempre malinterpretadas.

Ahora camina lento hacia donde le lleven. Ya solo hace lo que le dicen, habla cuando le dicen, sonríe cuando le dicen y folla cuando le dicen. Pero el sexo es aburrido si dura más de 20 minutos.

Por las noches se dormía esperando las respuestas a preguntas que nunca debió hacer. Y no se entendía con quien debía entenderse durante más de treinta años.

Últimamente lo único que hacía bien era agobiar.

A nadie le importaba que no hubiera comido en dos días. Soñaba con despertar un día y encontrar en su cama las bragas de quien le sacase de pobre. Tras coger una auténtica cogorza. Sabía quién era la adecuada. Una famosa escritora con ciertas tendencias alcohólicas. Pero hasta ella había encontrado el amor. Y si ella lo había conseguido, todo el mundo podría hacerlo. Menos él.

Soñaba con tomar un café algún día en un bar. Solo. Solo él, el café con leche, como siempre.

-¿Puedo sentarme?- voz de mujer.

-Sí, claro- puede que estas cosas no pasen en la realidad, pero era su sueño.

(Comentarios ingeniosos, risas, una hora, conversaciones interesantes, coqueteos descarados, dos horas, risas, proposiciones indecentes, tres horas, cuatro horas, su apartamento, una noche…)

Velada perfecta.

-No pienses que he hecho esto porque seas famosa- mintió.

Soñaba con que las veces que soñó no fueran un sueño.

Ahora recodaba con nostalgia el día que pensó en apretar el gatillo…

martes, 14 de diciembre de 2010

Cuarto diamante: DAI




















Primeras pseudo-pinturas que subo a mi blog. Y aprovechando la entrada, suelto un par de frases (metáforas) de esas que nadie entiende pero que a mi me desahoga publicarlas:
Subo estas imágenes para morderme la lengua.
Hoy me ha salido un grano en el culo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Primer diamante. 2 de diciembre de 2010



Seguí un buen consejo. Envié un par de e-mails. Algunos días después recibí una llamada. Había ganado el primer premio del III concurso de microrrelatos “Universos mínimos” de la Universidad de Salamanca. Al margen de “Jeromín” (un concurso de cuentos donde quedé finalista con 13 años) y alguna cosa más (muy pocas y muy poco importantes, en todos los sentidos), es la primera vez que me he levantado a recibir un premio en una sala donde un hombre con corbata me daba la mano. Hago uso de toda mi arrogancia y prepotencia (que también la tengo, faltaría más) para decir con orgullo que me he sacado una espina que me dejó un tal Marcos, que no me pareció ni mucho menos santo.

También he tenido que leer. Gracias a que eran microrrelatos, el mal trago también ha sido micro. No tengo vergüenza a hablar en público, pero empecé a escribir porque se me daba mejor que hablar.

Un miembro del jurado, una señora argentina que hablaba “varias voces” mejor que yo, comentó algo sobre la intensidad y la fuerza de los relatos con tan pocas palabras. Cuando casi todos marcharon me hizo sentir bien. Me habló, a parte, del nivel de todos los relatos, lo difícil que era destacar entre ellos y el consenso de todo el jurado en que sería yo el ganador. Es agradable escuchar cosas así. Es muy agradable escucharlas en acento argentino. También me resulto gracioso que creyese que era poeta por mi modo de escribir. Aún estoy decidiendo si lo que quiero llegar a escribir es “proesía” o “escrultura”. Mis palabras de agradecimiento en ese rato fueron más que las que componían mi texto. Lo transcribo aquí con la certeza de que no aburrirá a nadie. Pero que nadie se equivoque, no es un relato corto, es sólo el detonante de una larga historia que habéis de crear en el instante de leerlo. Los mejores fragmentos son los que no están escritos:





CUENTO DE BUENAS NOCHES

No recuerdo ni una palabra, pero aquel tono de voz, sentado al borde de mi cama, sigue siendo mi cuento favorito.










jueves, 11 de noviembre de 2010

Cuarto diamante: ¿Cuántas palabras hacen falta para escribir una poesía?

A menudo, el azar, disfrazado de poeta, nos sorprende gratamente:

"La mujer que mascaba chicle en el metro anhela tu imagen desde la primera nota de su despertador."

"El alma vacía después de un gran trago sopesa tirarse desde lo alto del Empire State."

"Oh la la, en el momento cúlmen del acto, vocaliza con lengua de trapo galimatías imposibles."

"Aquellos tesoros custodiados por el tiempo tienen un secreto escondido, muy escondido, pero sueñan con el día en que vea la luz."

"La guitarra olvidada en esa abuhardillada habitación nunca supo ser feliz."

"Tus caricias encendidas en aquella noche lluviosa apartan sus preciosas tetas para abrazarle el corazón."

"El protagonista de este cuento va uniendo brochazos con la esperanza de ver algo claro al mirar el lienzo desde lejos."

"El arquitecto de la cuidad de Gurú canta canciones arrastrando su corazón por cada esquina de las calles de esa fría ciudad."

"Las pestañas más largas de Babaluma se presentan ante nosotros con una humilde reverencia."

martes, 19 de octubre de 2010

Quinto diamante: reflexión


Los animales no entienden a los seres humanos. Los seres humanos no entienden a las seras humanas. Las seras humanas si entienden a los seres humanos, pero a menudo se conforman con los animales. Los animales siempre salen ganando. Los seres y seras human@s, simpre pierden.


Por eso, hay veces que incluso yo quiero ser un perro como tú.